El 12 de Octubre del año 2005, la joven Chimbotana Ada Cuadros Fernández fue detenida por la Policía del Condado de Collin, en el estado de Texas, acusada de haber dado muerte al menor de un año y cuatro meses que estaba bajo su cuidado. Unas semanas después en otro condado del mismo Estado de Texas, el peruano Miguel Angel Vera murió a consecuencia de una salvaje golpiza que le propinaron dos Policías luego de haberlo intervenido cerca de su domicilio en estado de ebriedad. La joven niñera ha sido declarada culpable el pasado fin de semana por un Jurado que no ha merituado sus alegatos de inocencias y considera que ha cometido homicidio, mientras que hace casi un año un Jurado de otro condado de Texas absolvió de los cargos de crimen y violencia contra los dos Policías que dieron muerte al peruano por que consideran que estaban cumpliendo sus funciones. Hacemos este preámbulo para que se advierta la forma tan parcializada como actúa la justicia americana, para que nuestros lectores puedan tener una idea del sesgo evidentemente racial que existe en el fondo de las decisiones de quienes tienen la misión de administrar justicia en un país que se precia de ser uno de los más avanzados pese a que se maneja con criterios retrógradas. Y, es que en diversas comunidades americanas, entre las cuales destaca el estado de Texas, existe un alto índice de discriminación racial, un arraigado sentimiento de aversión hacia los latinos que por razones de trabajo, estudio o turismo llegan hasta los parajes de sus condados. Esto no es un secreto en Texas y lo saben todos, inclusive, a partir de esta discriminación racista es que se pudo llegar a comprender como es que una joven como Ada Cuadros, que desempeñaba labores de niñera en un hogar típicamente americano, quien mantenía relaciones cordiales y de afecto con los padres de los niños que estaban a su cuidado, pudo llegar a ser acusada de asesinato. La muerte del menor se produce, es cierto, como consecuencia de un violento golpe en la cabeza, sin embargo, concluir que ello es la secuela de una acción criminal, de un acto premeditado y voluntario por el cual la niñera habría cogido al niño y lo habría lanzado contra un gabinete de la cocina es algo menos que descabellado. Sin embargo, si eso es absurdo y ridículo, mucho peor ha resultado el veredicto que entregaron el último Jueves los miembros del Jurado de la Corte de Mac Kinney, quienes al cabo de apenas tres días de juicio, sin mayores pruebas fehacientes que les permitan llegar a una conclusión contundente y en mérito únicamente de especulaciones, han declarado culpable a Ada Cuadros de la muerte de Kyle Lazarchikc bajo la modalidad de homicidio. Cuando nos dieron a conocer esta nefasta noticia sencillamente no podíamos creerlo, no entendíamos como es que un órgano administrador de justicia de un país que se dice es tan avanzado y moderno puede llegar a esta conclusión únicamente en base de hipótesis sin sustento y de especulaciones y subjetividades. Quienes hemos seguido de cerca este juicio conocemos cuales son los alcances de los cargos de la Fiscalía de Mac Kinney, sabemos que lo que se ha presentado al jurado son solo algunas fotografías de un gabinete de la cocina de los Lazarchik que esta destruido, lo cual no demuestra un crimen, así como los testimonios de los Policías que dijeron que la niñera había caído en contradicciones. Estas contradicciones estaban sustentadas en el hecho que inicialmente, a los paramédicos, la joven niñera había informado que el niño había sufrido un golpe en el marco de una puerta, sin embargo, cuando en el Hospital se advirtió la naturaleza de la lesión que presentaba en la cabeza, Ada Cuadros dijo que en realidad el golpe lo recibió un día antes cuando se cayó de la mesa en donde le estaba proporcionando sus alimentos. El gran pecado de Ada Cuadros es no haber revelado a la madre de la criatura lo que había sucedido, por el contrario, tras las primeras atenciones que brindó al menor y al notar que el golpe no aparentaba mayor gravedad, prefirió mantenerse en silencio, sin embargo, esta es una reacción natural en cualquier persona, muchas veces se trata de eludir de alguna manera las responsabilidades o descuidos por que ello forma parte de la naturaleza humana. No comprender esta actitud es algo necio, como también resulta majadero que el Jurado no haya tomado en cuenta que la defensa puso al descubierto a los Policías que detuvieron a Ada Cuadros y no dieron lectura de sus derechos, una omisión que en cualquier lugar del mundo acarrea una nulidad de todo lo investigado por que es producto del recorte de los derechos más elementales de la persona. El Jurado ni siquiera ha tomado en cuenta los testimonios del fabricante del gabinete presentado como prueba de la violencia, en el sentido que esa estantería es proclive a destruirse y que han tenido muchos casos de ese tipo, o, que no haya tomado en cuenta el audio de la llamada de Ada Cuadros al 911 para pedir auxilio para el menor ¿A alguien le cabe en la cabeza que un asesino llama a los paramédicos para que salven a su víctima? Eso es realmente cantinflesco. Ada Cuadros Fernández es víctima de la injusticia, es la sacrificada imagen de los deplorables sentimientos raciales de una comunidad a la que, para infortunio nuestro, se le da exagerada cabida en nuestro país. A colaborar todos los que se sientan identificados con esta causa. Ojala comprendan lo delicado de esta situación. Deja una Firma de Solidaridad y apoya moralmente a ADA. Sólo haz click aquí para dejar tu firma. Gracias por visitar este site. |